Las SOCIMI (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario) tienen como principal objeto la adquisición, promoción y rehabilitación de bienes inmuebles, para su posterior explotación en régimen de alquiler. Dicha inversión puede realizarse de forma directa (a través de la propia SOCIMI) o indirecta (a través de sociedades análogas y que cumplan ciertos requisitos).

Características

  • Cuentan con un régimen especial de tributación que se puede resumir en: Bonificación del 95% sobre el ITP/IAJD en adquisición de activos residenciales, exención de AJD en constitución de la sociedad y aportaciones de los socios. Por último, exención sobre el Impuesto de sociedades.
  • El capital social mínimo de una SOCIMI es de 5 millones de euros. Pueden aportarse también inmuebles como capital y no existe limitación de financiación ajena. Los activos pueden estar dentro o fuera del territorio nacional.
  • Las acciones deben ser nominativas y de una misma clase, es decir, todas tienen el mismo valor nominal y otorgan los mismos derechos políticos y económicos a sus titulares.
  • Con un solo inmueble ya se puede constituir una SOCIMI y sus activos pueden estar dentro o fuera del territorio nacional. Al menos el 80% de sus activos deben ser inmuebles o terrenos para la promoción de naturaleza urbana, dedicados al alquiler o participaciones en otras SOCIMI o REIT. Deben permanecer en la sociedad al menos 3 años.
  • Al menos el 80% de las rentas del periodo impositivo, excluidas la transmisión de participaciones e inmuebles, deberán provenir de rentas de alquiler y/o dividendos de otras SOCIMI /Reit.
  • La SOCIMI tiene que cotizar obligatoriamente en mercados regulados, o en un sistema multilateral de negociación español o en el de cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea (por ejemplo, en el MAB, Mercado Alternativo Bursátil), para lo que es necesario la contratación de un Asesor Registrado y un proveedor de liquidez (un banco o una agencia de valores).
  • Es obligatorio el reparto de beneficios. A partir del 80% de los obtenidos por rentas de alquiler y del 50% de los procedentes de ventas de activos. En caso de beneficios obtenidos de otras SOCIMI o REIT, debe repartirse el 100%.

Ventajas

  • La rentabilidad que obtienen los inversores se ve favorecida por el ventajoso régimen fiscal que se aplica a una SOCIMI, que, por ejemplo, no está gravada con Impuesto de sociedades,  ITPAJD, etc…
  • Las SOCIMI constituyen un instrumento de inversión idóneo para pequeños y medianos inversores, porque permiten al inversor diversificar su cartera de activos entrando en el mercado inmobiliario sin por ello tener que  gestionarlos.
  • Estas sociedades están iniciando su actividad en una situación propicia, ya que, en estos momentos, el mercado inmobiliario permite la compra de activos a precios muy ventajosos. El inversor no necesita comprar por su cuenta viviendas o cualquier otro bien inmueble para posteriormente explotarlo. Solo tiene que adquirir acciones en estas sociedades, saneadas y completamente transparentes, que hacen esa labor por él.
  • No se requieren inversiones desproporcionadas, lo que da cabida a pequeños inversores que se aseguran una rentabilidad interesante y sin sobresaltos. Pueden entrar en el negocio de las grandes inversiones inmobiliarias, pero su riesgo individual se minimiza al diversificarse entre todos los activos de la sociedad.
  • El objeto de la inversión de las SOCIMI es tangible y real: inmuebles, locales, oficinas, centros comerciales, terrenos adquiridos con el fin de construir viviendas para ser rentabilizadas en régimen de alquiler.
  • Como indicábamos en las características generales, por imperativo legal, estas sociedades distribuyen anualmente a sus inversores entre el 80% y el 100% de sus beneficios. Además, deben distribuir el 50% de las plusvalías por la venta de un inmueble.
  • Al cotizar en el mercado de valores, las acciones en estas sociedades gozan de la visibilidad, liquidez, valoración y garantías del mercado de valores regulado MAB.